jueves, 10 de octubre de 2019

PASOS DE BAILE




Las circunstancias vitales marcan los ritmos.
Como un metrónomo interno.
Dictan necesidades y organizan tiempos.

Las necesidades hablan de deseos conscientes e inconscientes, de apegos, de anhelos, de miedos. Las elaboramos en nuestro recorrido vital, con los impactos emocionales que hemos experimentado  y con su resonancia interna. Las determinan nuestras elecciones, nuestro entorno, nuestras circunstancias.  Hablan de qué queremos, de qué nos responsabilizamos y de cuáles son nuestros objetivos.
Configuran algo íntimo y personal y si está elaboradas con mimo y cuidado, se convierten en una brújula que orienta nuestra vida.
(Seguramente si no lo están,  si no hemos hecho un proceso consciente, si las dejamos campar a sus anchas sin medida alguna, también orientarán nuestra vida, pero no sabremos hacia donde la dirigen, ni por qué, ni nos proporcionarán satisfacción interna, perdiendo un poco el sentido nuestra existencia).

Es por ello que a veces se juntan personas un tiempo determinado, se gustan, intentan encajar sus vidas y surgen muchas resistencias.

Porque no siempre en ese encuentro se pueden ajustar ritmos. El interés mutuo  puede encubrir temporalmente esos dictados internos, puede ocultarlos, distraerlos, apartarlos... pero si tienen relevancia en nuestra vida, resurgirán con fuerza, reclamando su sitio.

Si no hay sincronía en el paso, el baile se convierte en una frustración constante, no fluye, asoman los bloqueos, y las tensiones y el desencuentro.

Quizás llega el momento de abandonar la pista, de buscar nuevas melodías que se ajusten mejor a nuestros pies y a la necesidad que tengamos de moverlos.

Hay cosas que no se puede forzar..
El ritmo es una de ellas.


viernes, 30 de agosto de 2019

VERDADES INCÓMODAS

Foto: Nacho Ormaechea


Hay ciertas leyes universales que nos resistimos a encarar y es precisamente esa resistencia que generamos la que nos impide fluir con el curso que marca la vida.


1- Las relaciones son temporales… pueden durar más o menos tiempo, pero tienen un principio y un fin. Estamos de paso en la vida de los demás, y ellos en las nuestras. Terminan las circunstancias o las etapas que nos mantenían cerca.

2- El sufrimiento forma parte de la vida. Hay un dolor legítimo, provocado por una pérdida, que precisa de un tiempo de duelo en el que se ajustan de nuevo las expectativas y la realidad... y hay un sufrimiento gratuito fruto de nuestra interpretación errónea de las circunstancias. Es nuestra responsabilidad personal conocer éste último y tratar de minimizarlo.

3- La enfermedad, la vejez y la muerte forman parte de la vida. Podemos correr, escondernos o mirar para otro lado, pero estaremos escapándonos de la vida misma. Y ella se impone con sus criterios naturales.

Al contrario de lo que pueda parecer, aceptarlas es mucho mas liberador que preocupante.
Cuando las integramos en el ideario personal, dejamos de luchar contra la realidad y jugamos a favor de la vida.

Personalmente he encontrado una manera un tanto mística de lidiar con las ausencias. Las más difíciles de gestionar son lógicamente las súbitas, pero me reconforta la idea de separar los conceptos de ver y de sentir.

Una cosa es que no vea a las personas queridas y otra es que no estén.

Es similar al hecho de convivir en un misma casa y estar cada uno en una habitación, no ver a una persona no significa que no la sienta, con la misma cercanía, con la misma intensidad que si estuviera en la misma estancia.

No hay una ruptura interna dramática porque siguen estando.

Y están porque forman parte de mi, de quien yo soy, porque hemos compartido historias y sueños,  he hecho míos gestos o manías, me han contagiado emociones, me han trasmitido ideas, pensamientos o ilusiones... que me han hecho crecer.

Y por eso mientras yo esté viva, ellas continúan conmigo y vivirán a través de mi.
Y cuando ya no esté.. alguien nos llevará dentro.

Y seguiremos viajando de vida en vida.






martes, 6 de agosto de 2019

DIAS DE VINO Y ROSAS




Cuando una relación es superficial, bien porque se está comenzando o  bien porque no se quiere o no se sabe profundizar, cualquier comportamiento interpretado como inconveniente puede convertirse  en decepción y traducirse en distanciamiento o ruptura. 

Los inicios de algo son arenas movedizas. 
Las relaciones superficiales también lo son. 

Todo va bien mientras sea fácil, cómodo y aparentemente feliz. 

Pero se pierde la posibilidad de conocer realmente a la otra persona. De profundizar en ella, de descubrir sus recovecos, sus tonos  grises... de ver al otro como es.
Con el alma desnuda.
Sin protecciones. 
Donde realmente puedes causarle un bien. 

Porque como yo lo veo, cuando una persona  te enseña sus heridas o sus partes más sombrías... puedes echar sal sobre ellas e irte, o puedes permanecer a su lado, ayudarle a sanarlas, a iluminarlas.. a facilitar su crecimiento y su expansión y construir un puente  que recorrer  en ambas direcciones. 
Porque te gustará que lo hagan contigo cuando te haga falta. 

Dependiendo de como seas, así amarás. 

Cada uno de los obstáculos que aparezcan, te ofrecen  la posibilidad de  salir corriendo... o de avanzar en la relación,  creando una conexión  duradera y firme. 


De ti depende. 
Tu sabrás si quieres solo días de vino y rosas.. 

O eliges AMAR. 



domingo, 21 de julio de 2019

CRONOLOGÍA DE UN APRENDIZAJE




Capítulo Uno

Voy andando por la calle
Hay un agujero profundo en la acera
Me caigo
Estoy perdida... no sé que hacer
No es culpa mía.
Tardo siglos en salir.

Capítulo Dos

Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Hago como que no lo veo
Me vuelvo a caer.
No puedo creer que me haya caído Enel mismo sitio.
Pero no es culpa mía.
Tardo bastante tiempo en salir.

Capítulo Tres

Voy por la misma calle
hay un agujero profundo en la acera.
Veo que está ahí
Me caigo... es un hábito
Pero tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy
Es culpa mía
Salgo rápidamente.

Capítulo Cuarto

Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Lo esquivo.

Capítulo Cinco

Voy por otra calle. 


(Autobiografía en 5 capítulos breves, Portia Nelson).

Me encuentro con lo inesperado. No lo sé gestionar, me aturde, echo culpas a los demás. Invierto mucho tiempo en resolverlo.

Me vuelvo a encontrar con el mismo obstáculo, pero esta vez lo veo venir, y como me hago la loca, me meto de nuevo en él. Sigo sin admitir mi responsabilidad, pero salgo un poco más rápido del lío.

De nuevo el problema, entro voluntariamente, soy consciente, asumo la responsabilidad. Encuentro más rápido la salida.

Me encuentro con la misma dificultad, evito involucrarme emocional y físicamente. Me protejo.

Me aparto. Cambio. Se acabó el problema. 



martes, 16 de julio de 2019

CUANDO EL DOLOR SE QUEDA






A veces no se va.
A veces uno espera que el dolor se canse, se agote o se termine sin más.
Pero no siempre es pasajero, algunas veces viene para quedarse, encuentra una debilidad en el cuerpo, y se instala.
Y se fortalece con la resistencia.

Tiene que ser difícil convivir con el dolor.
Escucho testimonios de personas que lo padecen de múltiples formas, en distintas partes de su anatomía, con diversas intensidades, con orígenes conocidos y desconocidos... agotados de luchar contra él, de intentar entenderlo, de mitigarlo, de combatirlo.
Todos ellos con un factor común, un sistema nervioso estimulado durante demasiado tiempo,  hiperactivado ante continuas amenazas que ponen en riesgo su bienestar. Convirtiendo causa en consecuencia y creando un circulo vicioso con dolor emocional añadido, del que cuesta mucho salir.

Pero se puede modificar su intensidad,  uno puede dejar de luchar contra él y no añadir sufrimiento emocional al dolor físico,  uno puede acortar la distancia entre la vida deseada y la real, para evitar el desasosiego de sentir se está en el lugar equivocado. Se puede aceptar o cambiar. Se puede descansar la mente y relajar el cuerpo, se puede poner atención en otras sensaciones... hay cosas que se pueden intentar, en función de las circunstancias de cada uno, personalizando contextos y limites físicos y mentales, pero se pueden intentar.
Hasta que funcionen.

Porque seguro que hay dolores que no se van, pero quiero pensar que si el dolor se queda, va a ser él el que se adapte a nuestras vidas.
No al revés.







jueves, 20 de junio de 2019

MAPA PSICOLÓGICO



Desde la Filosofía primero  y la Psicología después, se lleva  hablando mucho tiempo de la importancia de conocerse bien a uno mismo, de investigarse y descubrirse para poder conocer a los demás también, nuestros resortes, nuestras filias y fobias, nuestros apegos y nuestros miedos más atávicos y profundos...

Pero,  por dónde empezar la tarea del autoconocimiento?

Te hago una sugerencia.
Termina estas frases.

Con las ideas que vengan a tu mente, no hace falta que las desarrolles demasiado, sin juzgarlas, sin reflexionar mucho, solo dejando salir la creencia a la que tienes asociado estos conceptos.

Un ejemplo:

 La vida...

- es injusta
- es un viaje a lo desconocido
- es un desafío constante
- es demasiado corta
- etc.

La primera idea que viene a la cabeza es la buena.
Empezamos:


1) La vida...
2) El hombre...
3) El dinero...
4) El amor...
5) La familia...
6) La mujer...
7) La salud...
8) El sufrimiento...
9) La pareja...
10) La vejez...
10) La religión...
11) El sexo...
12) La enfermedad...
13) La juventud...
14)  El trabajo...
15) Los amigos...
16) La belleza...
17) La madurez...
18) La muerte...


Habrá más, pero al menos de esos temas estaría bien tener una idea propia. Seguramente, si no la tenemos, o  la hemos elaborado en base a lo que pensaban otras personas o a lo que pensábamos en otras épocas de la vida, en otras circunstancias personales... conviene revisarlas.
Conviene encontrar respuestas personales con las que nos identifiquemos y que nos ayuden a encontrar un lugar cómodo en la vida.

Las que nos susciten crispación, las respuestas que de alguna forma denoten desánimo, pesimismo, ira... nos señalan esferas en las que sería aconsejable trabajar interna o externamente, hasta encontrar ese sitio confortable desde que mirar el mundo.

Ánimo con la tarea.
Que te guste lo que veas.



domingo, 2 de junio de 2019

CAMBIAR DE SUEÑOS



La ilusión nos alienta, nos estimula, nos mueve, nos empuja hacia una ruta por la que perseguir anhelos.

Pero en una realidad cambiante, el inevitable viaje de evolución interno, nos obliga a mutar de quienes éramos y eso exige, a veces,  renunciar a viejos sueños que nos atan a un pasado que ya no existe o a un futuro que no llega.

No es una renuncia fácil, es prescindir de alguna forma de nosotros mismos, es despedirse, cerrar una etapa, morir  un poco...

Pero hay que regenerarse.
Porque la vida sigue.
Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, cantaba Sabina.

Y como siguen las que sí lo tienen.

Podemos crear nuevos sueños, adaptados a nuestra etapa vital actual,  ajustando las expectativas a la realidad, siendo conscientes de los riesgos que tienen, de las renuncias que haremos, de los costes emocionales, temporales o materiales que nos supondrán y de los recursos personales que disponemos para hacerles frente.

Siempre podemos retarnos, ilusionarnos con el proyecto, con el trayecto y con la consecución.
Y si no lo logramos... cambiamos de sueño, revisamos, ajustamos mejor las variables  y empezamos de nuevo.

La clave es generar ilusión.

Decía Van Gogh que el entusiasmo es a la vida... lo que el color es  la imagen.

Hagámoslo bonito.
Pintemos colores.

https://youtu.be/yELLgDezNwY