sábado, 16 de febrero de 2019

SUPERNOVA



Pasa el tiempo de esa manera suya tan caprichosa y arbitraria con la que estira algunos días, haciéndolos avanzar en lenta procesión… y con la que junta otros, transformando meses en instantes.

Y seguimos intentando aceptar, digerir y transformar tu ausencia... intentando buscar un sentido y una perspectiva amplia a la vida para que quepan situaciones imprevisibles, injustas y crueles.

Sin rompernos.

Me aferro a esa bella idea de Thich Nhat Hanh que dice que no se puede pasar de "Ser" a "No ser". Supongo que por aquello de que la energía ni se crea ni se destruye...
(Ver el enlace abajo)

Así que agudizo mis sentidos para identificarte a través de esas nuevas formas en las que te conviertes... y sé que será fácil, porque nada ni nadie podrá ocultar la luz con la que siempre has brillado.

Va a ser imposible no reconocerte.


https://youtu.be/wgbWiYXfbKE




viernes, 8 de febrero de 2019

REFUGIOS




Todos tenemos un repertorio variado de acontecimientos personales grabados en nuestra memoria emocional. A mayor impacto (positivo o negativo),  mayor nitidez y mayor lujo de detalles asociados.
Lógicamente, por una simple cuestión probabilística, cuando mayores nos hacemos, más huellas de este tipo almacenamos, con todas las asociaciones conscientes e inconscientes que conllevan.

Si por ejemplo una persona sufre un aparatoso accidente de tráfico, quedarán guardados junto con la emoción de miedo intenso: el lugar del siniestro, la fecha del mismo, el modelo del coche... y un montón de detalles más, relativos a ese episodio.
Tanto, que en su ausencia pueden provocar ecos de dicha emoción, de modo que volver a pasar por ese mismo lugar, ver o escuchar hablar de un accidente... puede reactivar ese miedo al instante.

Y lo mismo sucede con los acontecimientos positivos. Un lugar donde fuimos felices, personas con las que compartimos momentos intensos de alegría, emoción, amor... se quedan vinculados a un montón de detalles  y volverán esas emociones en forma de recuerdo, cuando un estímulo los rescate del sitio donde se encuentran guardados.

Ante eso estamos indefensos. Para bien y para mal, la mente los graba y no podemos hacer mucho para evitarlo.

Pero tenemos un arma muy poderosa también: podemos crearlos. Sin necesidad de que sean intensos, solo haciéndolos conscientes.

Podemos seleccionar momentos diarios de tranquilidad, de calma, podemos sentirlos y grabarlos.  Y recurrir a ellos cuando lo necesitemos.

Hubo un tiempo de mi vida en que para acudir a clase debía atravesar cada día la Plaza Mayor de Salamanca, y lo hacía centrada en mis asuntos y mis quehaceres cotidianos, hasta que un día fui consciente de la temporalidad, del privilegio de mi entorno, de la necesidad de atesorar ese instante... y grabé cada paso en mi mente, grabé la sensación de que no estaba de paso, sino que yo poseía el momento.

Han pasado muchos años y ahí lo tengo, nítido, a mi disposición, para trasportarme en un segundo a ese lugar, a ese tiempo.
Junto con otros...  un paseo al lado de la playa, un libro concreto, un banco al sol, una canción especial...

Podemos encontrar tranquilidad en nosotros mismos cuando queramos, solo tenemos que grabar instantes, cerrar los ojos... y aprender a buscarlos.



viernes, 1 de febrero de 2019

EL OTRO HOGAR



Siempre me ha parecido que una de las manifestaciones mas bonitas del amor, es la amistad.

De los hijos y de los familiares, se encarga el instinto, con intención de perpetuar la especie y proteger la manada, así que generalmente, no tenemos que hacer grandes esfuerzos para que fluya el cariño de forma natural.

El de pareja, edulcorado  con distintas dosis de romanticismo,  encubre un juego sutil de variadas necesidades mutuas que ambos van intentando cubrir, convirtiéndose muchas veces en un intercambio funcional de intereses cruzados y no siempre conscientes:
Tú me proteges y yo te cuido,
tú me valoras y yo te hago sentir especial,
tú me das cariño y yo te devuelvo seguridad,
tú me das pasión y yo te evito el miedo a la soledad,
tú me das... yo te doy.... combinaciones y permutaciones de elementos tomados de dos en dos.
Que dicho sea de paso, a veces dan resultados sanos y muy bonitos.

Pero otra cosa es la amistad.
En su forma más elevada.
Una vez liberados de atracciones, pulsiones, intereses e instintos... se crea un espacio limpio y  puro, entre dos o más personas para que se desarrollen y se expresen tal cual son. En el que todas se nutren simplemente, compartiendo y siendo.
Donde huele a hogar.
Donde no se espera nada, más que disfrutar de que el amigo está. Y si no está, no importa el motivo, porque es un lugar donde se respetan y se entienden los ritmos, los distintos tiempos, circunstancias o  etapas vitales, y donde siempre se celebra el regreso. Sea cuando sea.

Seguramente encubra la más bonita de las necesidades humanas:
la necesidad de amar... sin necesidad de ser amado.