domingo, 27 de mayo de 2018

LA TEORÍA DE LAS VENTANAS ROTAS



En 1969 un psicólogo de la Universidad de Standford, Philip Zimbardo, realizó un experimento de psicología social: abandonó dos coches idénticos, de la misma marca, modelo y color.
Uno de ellos en las calles del Bronx, una zona pobre y conflictiva de Nueva York, y el otro en palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos zonas distintas y un grupo de investigadores sociales analizando las conductas de la población.

Ocurrió que el coche abandonado en el Bronx, comenzó a ser saqueado en horas. Perdió llantas, espejos, radio, motor... se aprovechó lo aprovechable y se destruyó el resto. En cambio el coche abandonado de  Palo Alto permaneció intacto.

Hasta aquí, el análisis podría concluir en que la pobreza es la causa del delito, que la supervivencia desdibuja la línea entre lo legal y lo ilegal... u otras interpretaciones que relacionaran directamente el poder adquisitivo de una determinada población con su nivel de violencia en las calles. 
Pero el experimento no terminó aquí.

Al cabo de una semana, los investigadores rompieron el cristal de una ventana del coche abandonado en Palo Alto.

Como resultado se desató el mismo proceso que en el Bronx. El robo, la violencia y el vandalismo, redujeron el vehículo al mismo estado que en el barrio de Nueva York.

Luego ya no se sostiene la teoría de la pobreza.  "La teoría de las ventanas rotas", derivada de éste y varios experimentos posteriores similares, sostiene que el deterioro de algo, el abandono, es fácilmente interpretable como ausencia de normas, de reglas y tiene un efecto llamada ascendente al incivismo e incluso a la violencia.

En consecuencia, las aplicaciones de ésta teoría redujeron la criminalidad notablemente aplicando tolerancia cero a signos de deterioro externos en zonas peligrosas por su alto nivel de delincuencia, como lo era el metro de Nueva York en los años 80. Es algo que Ayuntamientos y Policía conocen: las conductas incivilizadas se contagian: mantener un orden y  una limpieza disuade de transgredir ciertas normas que en caso contrario terminarían amenazando la seguridad de nuestras calles o barrios.

Esta teoría puede aplicarse a diferentes esferas de la vida social, el paralelismo que a mi me interesa, tiene que ver con el propio deterioro personal. Decía Aristóteles que si no quieres convertirte en una persona mentirosa, no digas la primera mentira, porque... la segunda te resultará más fácil.
Si no reparamos nuestra primera ventana rota con rapidez, si no concedemos importancia a esa primera trasgresión de nuestras propias normas morales, a esa mentira, a ese fraude, a esa traición de principios, estaremos a merced de otras muchas y comenzará nuestro abandono personal.

Restaurar el daño provocado (voluntaria o involuntariamente) a personas queridas, buscar el acuerdo, el entendimiento, rectificar, reconocer errores, enmendarlos, pedir disculpas por nuestras responsabilidades, sabernos falibles y recuperables, confiar en nosotros y nuestro propio crecimiento personal, elegir amigos, parejas con  códigos morales similares, conscientes de la importancia del cuidado del entorno y de las relaciones con la gentes que lo conforman... todo ello impedirá nuestra espiral particular de destrucción, nuestro derrumbe.

Reparar nuestros cristales con celeridad, nos devuelve el control y la firmeza que nuestra estructura interior necesita para sostenerse en pie, mostrando nuestra mejor fachada,  esa que es el genuino reflejo de nuestra belleza interna.







jueves, 19 de abril de 2018

DESAMAR




No es posible desamar sin mudarse de uno mismo. Sin renunciar a ideas y comportamientos de aquellos quienes fuimos mientras amábamos.
Requiere cambiar  la piel (sino las  visceras) y dejar que salga una nueva.

Me encuentro rupturas dolorosas donde en cuestión de días las personas que fueron pareja se miran y no se reconocen: “ no es él”, “no es ella”... una coraza distorsiona la voz, la apariencia, los gestos... y el que fué ya no lo es más.

Es otro.

Debe serlo si quiere afrontar la ruptura. Tanto el que se va, como el que se queda, deben transformarse, si no lo hicieran no lo superarían nunca.  Renunciar a promesas hechas, a sueños y a creencias de la vida y del amor. Cambiarlas por otras que permitan continuar con sus vidas sin renunciar a encontrar otro camino.

Las hay muy enraizadas, hay ideas conectadas a emociones intensas que se resisten a abandonar su sitio y a ser reemplazadas por unas nuevas, pero si no las modificamos, nos condenan al inmovilismo, al pasado y  a la tristeza..

Desamar es despedirse por partida doble, de la persona que amamos y de quien fuimos mientras lo hicimos... lleva un tiempo proporcional al cariño el  decir adiós y seguramente un dolor intenso asociado,  pero implica también  un hola, una bienvenida a otro personaje que duerme en nuestro interior, con otros matices, otras sombras y otras luces.

Agradece los momentos felices, la experiencia... y cambia la conjugación. Ponlo en pretérito perfecto simple:   “yo (te) quise”.

Y deja  que el futuro te sorprenda.

La vida siempre es adelante.


martes, 10 de abril de 2018

CERRANDO COMPUERTAS



A veces hay que blindarse por supervivencia.

La empatía es necesaria en numerosas situaciones sociales, pero en otras es nuestra peor condena.
Teniendo en cuenta que es lícito buscar el propio bienestar y que por muy buenas intenciones que tengamos, no siempre podemos o debemos anteponer las necesidades ajenas a las propias, es solo cuestión de tiempo que choquen dos intereses con alguna persona significativa de nuestro entorno, generando un conflicto y un malestar interno que exigen pronta resolución.

Unas veces lo haremos renunciando a las propias necesidades, rebajándolas de categoría, reprimiéndolas o posponiéndolas... en aras de un bien ajeno o común.
Pero otras, sin embargo,  habrá que defenderlas.

Será hora de cerrar compuertas para protegernos de reproches de variada intensidad, y sus consiguientes envites emocionales. Tanto más  blindaje cuanto más hábil sea manipulando el contrario. Hay que contener el aliento y esperar... sin perder de vista el objetivo.

Mantener la distancia emocional del cirujano con su paciente, que precisa toda la atención y concentración en sus habilidades, sin distracciones ni interferencias emocionales. Sin entrar a valorar la relaciones personales o las necesidades puntuales de esa persona concreta y de su familia. Sin dramas, solo centrado en lo realmente importante: salvar su vida.

Así, impermeables a las ondas expansivas de frustración o de ira ajenas. Cerrando a cal y canto el canal por el que permean culpabilidad y pena, aceptando que cuando la tormenta pase, seremos otros.

Renovados.

Más fuertes, más libres y más sabios.




viernes, 9 de marzo de 2018

VESTIR EL INTERIOR




Del mismo modo en que a diario abrimos las puertas de los armarios y elegimos la ropa que nos podremos (en función de las circunstancias que nos esperan), deberíamos seleccionar los pensamientos que nos acompañarán  cada jornada.

Acostumbrarnos a abrir la mente cada mañana  y seleccionar los pensamientos que se ajusten a nuestra realidad. Quizás necesitemos afrontar algo, animarnos, rebajar tensión acumulada o realizar un proyecto con la mayor ilusión posible... cada situación requiere un discurso adecuado y de él dependerá nuestra actitud y nuestro bienestar.

Elige  metas nobles, con consecuencias positivas para tu salud mental o física: mejorar, aprender, conseguir objetivos puntuales, hacer más agradable o fácil tu vida o la de alguien.. y adecúa tus pensamientos a ellas. Repítelos  como un mantra a lo largo del día. Coordina ideas y emociones, elimina posibles interferencias negativas, concéntrate en tu propósito, elige una ropa bonita a juego... y sal a por lo que sea que decidas.

Mañana será otro día.
Y empezaremos de nuevo.


sábado, 24 de febrero de 2018

BODAS DE ORO



Mis padres cumplen hoy cincuenta años juntos.

Cincuenta años intensos en los que caben muchas vidas... en los que únicamente quien entiende y siente el amor de manera incondicional, puede escribir historias a las que se llega ensayando y
sincronizando los pasos del baile, ajustándolos  y acompasándolos al ritmo de la música que suene
en cada momento... avanzando juntos a veces a distintos tiempos, esperando a que el otro llegue, caminando más despacio o más deprisa, pero en una misma dirección.

Formando en su camino una familia, que crece y mengua con incorporaciones y despedidas, abuelos que se van, nietos que vienen, parejas que se incorporan... latiendo juntos la vida tal cual es, en continuo movimiento, obligando a adaptarse a quien quiera disfrutarla.

Ellos son los artífices de todo, los pilares de la estructura, nuestros referentes y la causa fundamental de que estemos aquí, celebrando su unión y su historia común.

Papá: gracias por transmitirnos tu sentido del deber, por dejarnos claro que la devoción es algo secundario a la responsabilidad, por tu valentía y tu entereza para aceptar los reveses de la vida, por tu fidelidad a lo auténtico, alejado de modas pasajeras, por enseñarnos el valor de las cosas, por tu fortaleza y tu capacidad de sacrificio y sufrimiento. Gracias por tu mejora continua.

Mamá: gracias por despertar en nosotros la curiosidad, que es la base del crecimiento,  por transmitirnos las ganas de aprender,  la ilusión por viajar y ampliar el mundo. Gracias por el amor a la música, la literatura y la belleza y  por tu dedicación a la familia por encima de todas las cosas. Gracias por enseñarnos a ser sinceros, a perdonar y a no guardar  rencores, por tu generosidad y por tu entrega incondicional.

Muchas gracias a los dos por darnos la vida,  por darnos hermanos con quien compartir juegos, secretos, confidencias y avatares, con quien volver cada Navidad a casa.. gracias  por velar nuestros sueños y nuestros pasos, y también por los desvelos y por los esfuerzos que hicisteis para que estudiáramos lejos del hogar...

Sentimos los disgustos, las preocupaciones y las lágrimas que os hayamos  podido causar, pero intentaremos compensarlas con abrazos, sonrisas y mucho amor  el resto de nuestras vidas.

GRACIAS.

martes, 20 de febrero de 2018

SONIA




Dicen que uno no se muere hasta que no se apaga el último recuerdo que tiene nuestro,  el último de nuestros seres queridos...  Sonia nos regaló,  envueltos en sonrisas,  momentos suficientes  como para ser inmortal.

Se agolpan todos en la mente superponiéndose sin orden en una lucha desesperada contra la dura realidad...  Sonia está ahí, organizándonos la vida, los encuentros, con su palo de selfie siempre en alto, tejiendo redes humanas a su alrededor, sirviendo  de nexo de unión entre nosotros, escuchando nuestras historias, como ella sabe, con su interés sincero.. quitando hierro, poniendo notas de humor, protegiendo a los suyos, contagiando entusiasmo con su sed de vida, con sus ganas de descubrir lugares nuevos, en busca de sol y arena, de restaurantes y amigos, de escenarios para inmortalizar con su cámara, persiguiendo a Nico entre olas, espumas y balones de fútbol, con filtros que ella no necesita porque con su brill brili y su sonrisa iluminaba el mundo. 
La mente irá poniendo en orden todas nuestras imágenes y nuestras emociones, pero sin duda una de las que  perdurarán, cuando se nos pase el enfado por habérnosla llevado tan pronto, será la gratitud a la vida, por habernos dejado coincidir en el espacio y en el tiempo  con ella,

Gracias por tanto amiga, madre, hermana, cuñada, esposa, hija.. 
te llevas una parte de nosotros pero dejas un legado de amor imborrable en nuestras vidas.

Espéranos  donde estés, vete eligiendo un lugar bonito porque seguiremos la estela de luz y color que dejas a tu paso.... y te encontraremos.

miércoles, 14 de febrero de 2018

VOLVER A SENTIR



Comentaba en la anterior entrada como la mente en ocasiones se va.
Viaja sin previo aviso al pasado y se instala allí o vuela a un futuro hipotético y amenazante anticipando catástrofes que seguramente nunca ocurrirán...
Si tarda mucho tiempo en volver o se enreda innecesariamente en emociones que interfieren en el normal desempeño de la vida cotidiana y en su beneficiosa tranquilidad, conviene traerla de vuelta.

Para hacerlo, nuestros sentidos nos sirven de gran ayuda:

Haz varias listas: una por cada órgano de los sentidos, que   incluyan actividades sencillas, imágenes, lugares, aromas y sabores y ellos la invocarán, o la llevarán de paseo por sitios más amables que conectan directamente con nuestro bienestar.
A modo de ejemplo:

VISTA: un determinado paisaje que nos agrade, que nos alimente el espíritu, un libro que nos interese (o un fragmento), una imagen concreta, un poema, o si la atención sostenida lo permite... una película, lo que sea que a través de la vista nos traiga a la realidad o nos saque del lugar en el que estábamos.

OLFATO: un aroma determinado: un obrador de pan, un perfume, la hierba, el salitre, la ropa limpia, el olor de un bebé.. lo que tengamos a mano para deleitarnos unos segundos con su esencia...

TACTO: una caricia, un abrazo, el agua caliente de la ducha sobre la piel, o el agua fría en un día caluroso de verano, un baile cuerpo a cuerpo, los besos... todo lo que nos obligue a cerrar los ojos para disfrutar con mayor intensidad...

GUSTO: una copa de vino, una cerveza fresca, una trozo de tu pastel preferido, de tu comida favorita... a sorbos, a bocados lentos, deleitándonos en el sabor y disfrutando de las sensaciones que provocan en nuestro paladar...

OIDO: la música como quintaesencia,  una voz amiga, un susurro, la naturaleza hablando, el mar batiendo, la lluvia contra el cristal..

Añade, quita, modifica... pero ten tu lista preparada y alinea mente, cuerpo y espíritu para restablecer la calma y encontrar pequeños refugios en días tormentosos. Estíralos gradualmente, hasta que te devuelvan al presente.

Ahí, donde está la vida.