viernes, 27 de diciembre de 2019

AMOR FATI



Amor fati se podría traducir como Amor al destino.
O dicho de otro modo: Amar la realidad tal cual es.

Para hacerlo,  debemos diferenciar claramente entre lo que está dentro y fuera de nuestro control.
Quizás podamos influir en el resultado de la cosas, pero no decidir cómo y cuándo queremos que ocurran.
La vida impone sus propias leyes naturales y conocerlas, aceptarlas y de alguna forma rendirse a ellas, abandonar la lucha contra la realidad...  nos libera.

No pretendo encontrar gozo en la desgracia, pero sí renunciar a un universo creado por mis expectativas acerca de lo que debería de ser, de lo que deberían hacer los demás, de lo que tendría que ser yo misma.

La realidad ES
Las categorías la ponemos nosotros.

 "Quiero aprender cada día a considerar como bello lo que de necesario tienen las cosas; así seré de los que las embellecen.
Amor Fati, sea este en adelante mi amor.
Que uno no quiera que nada sea diferente, ni hacia adelante ni hacia atrás, ni en toda la eternidad.
Que uno no se limite a soportar lo que sea necesario (aún menos disimularlo), sino  a amarlo".
                                 F. Nietzsche

Difícil tarea estoica, pero gran lección de vida.

martes, 3 de diciembre de 2019

PERDÓN




Parece que los estudios son claros respecto a la idea de que las personas que son capaces de perdonar son más felices y están mas sanas que las que no quieren o no logran hacerlo.

La mayoría de los adultos, acumulamos agravios,  una especie de muescas emocionales provocadas por personas significativas de nuestro entorno cercano, que nos van dejando la piel fina y vulnerable a cualquier roce... y es por eso que periódicamente reaparece la herida.

Y nos deja en la tesitura de elegir entre tres opciones:

- Permitir que esa persona siga teniendo poder sobre nosotros, sobre nuestras emociones y sobre nuestros actos, lo que implica seguir atrapado en un problema sin resolver.
- Alejarse completamente, lo cual genera un gran vacío que requiere fortaleza para gestionar.
- Enfrentarse al resentimiento si se decide perdonar. Poner nuevos limites que nos protejan y seguir con nuestra vida.

Esta última generalmente es la mas aconsejable.

Por qué es tan importante perdonar?

Porque cuesta mas trabajo y desgasta mas el cuerpo y la mente agarrar el resentimiento que dejarlo ir. Perdonar y dejar lo que nos ha hecho daño es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos. Cuando alguien perdona renuncia a la ira a la que tiene derecho a sentir y hace un regalo a quien no tiene derecho a exigirlo.
A cambio se libera de algo que le hace mucho daño.

Uno de los obstáculos mas frecuentes  a la hora de perdonar, es tener una idea equivocada de lo que es el perdón.
Elsa Punset en "El libro de las pequeñas revoluciones" recoge las conclusiones a las que el psicólogo Robert Enright y sus colaboradores llegan al respecto y con las que no puedo estar mas de acuerdo:

* Para perdonar no hace falta olvidar ni quitar importancia a la ofensa. ni llegado el caso, renunciar a la justicia legal o reprimir los sentimientos de dolor.

* Para perdonar no hace falta que quien ofendió admita que lo ha hecho, que pida perdón, o que quiera cambiar de actitud.

* Para perdonar no hace falta (y en ocasiones seria inapropiado) que haya reconciliación. Eso implica un nivel de confianza que no siempre es aconsejable.

* Para perdonar no hace falta decírselo a la persona perdonada (tal vez ellos ni siquiera quieren ser perdonados).

* Perdonar no implica que apruebes lo que ha hecho el otro. No justifica de ninguna forma su comportamiento.

* Puedes perdonar sin olvidar.

* Perdonas ante todo, y en primer lugar, porque es mejor para ti.


Perdonar es dejar ir aquello que te sigue haciendo vulnerable a los demás.

Es decir: "Sé lo que has hecho y me ha dolido, pero no voy a permitir que me haga mas daño".







lunes, 11 de noviembre de 2019

EL OTRO LADO



Detrás de la rigidez mental está el miedo.

El miedo a perder el control de la situación, miedo a los espacios en los que no se conocen, se entienden ni se aceptan las normas, ni las causas, ni las consecuencias.
Y ese miedo es a uno mismo.
Es inseguridad.

No tener confianza en saber desenvolverse, manejarse, o defenderse.
Porque todo lo que no se controla nos deja desnudos de alguna forma, nos obliga a de tener que creer en nosotros mismos... y si nos falta esa seguridad estamos perdidos.

Perderse, traducido a un código instintivo, es morir.
Nos aferramos a las cosas, a personas, a tradiciones, a costumbres, porque queremos mantener el orden establecido, queremos saber quien somos y qué hacemos. Queremos tener sentido.

Pero en realidad no somos nosotros mismos porque somos esclavos, porque la libertad siempre ha estado al otro lado del miedo.
No es más fuerte el mas rotundo, sino más débil.

La solución no es blindarse, atacar o defender el territorio, las ideas o las posesiones,  sino ver que hay más allá.  Colonizar ese otro lado del miedo.
Cuando uno afronta la incertidumbre con confianza en uno mismo, en sus habilidades para resolver o adaptarse a lo que venga.. el miedo desaparece. La rigidez se va y deja paso a otras formas más amables de entender el mundo.

Pero todos somos rígidos en alguna idea.
Todos nos volvemos más libres cuando la flexibilizamos y hacerlo, nos acercamos a la paz mental.
Y ese, es quizás es el estado mas grande que  una persona pueda alcanzar.

Atreverse, asomarse, desarrollar habilidades, adaptarse, equivocarse, mejorar, seguir aprendiendo. Indagar de nuevo... seguir creciendo.

No temas, al final... estás TÚ.
Más libre.
Más humano.
Más tranquilo.
Y más sabio.



jueves, 10 de octubre de 2019

PASOS DE BAILE




Las circunstancias vitales marcan los ritmos.
Como un metrónomo interno.
Dictan necesidades y organizan tiempos.

Las necesidades hablan de deseos conscientes e inconscientes, de apegos, de anhelos, de miedos. Las elaboramos en nuestro recorrido vital, con los impactos emocionales que hemos experimentado  y con su resonancia interna. Las determinan nuestras elecciones, nuestro entorno, nuestras circunstancias.  Hablan de qué queremos, de qué nos responsabilizamos y de cuáles son nuestros objetivos.
Configuran algo íntimo y personal y si está elaboradas con mimo y cuidado, se convierten en una brújula que orienta nuestra vida.
(Seguramente si no lo están,  si no hemos hecho un proceso consciente, si las dejamos campar a sus anchas sin medida alguna, también orientarán nuestra vida, pero no sabremos hacia donde la dirigen, ni por qué, ni nos proporcionarán satisfacción interna, perdiendo un poco el sentido nuestra existencia).

Es por ello que a veces se juntan personas un tiempo determinado, se gustan, intentan encajar sus vidas y surgen muchas resistencias.

Porque no siempre en ese encuentro se pueden ajustar ritmos. El interés mutuo  puede encubrir temporalmente esos dictados internos, puede ocultarlos, distraerlos, apartarlos... pero si tienen relevancia en nuestra vida, resurgirán con fuerza, reclamando su sitio.

Si no hay sincronía en el paso, el baile se convierte en una frustración constante, no fluye, asoman los bloqueos, y las tensiones y el desencuentro.

Quizás llega el momento de abandonar la pista, de buscar nuevas melodías que se ajusten mejor a nuestros pies y a la necesidad que tengamos de moverlos.

Hay cosas que no se puede forzar..
El ritmo es una de ellas.


viernes, 30 de agosto de 2019

VERDADES INCÓMODAS

Foto: Nacho Ormaechea


Hay ciertas leyes universales que nos resistimos a encarar y es precisamente esa resistencia que generamos la que nos impide fluir con el curso que marca la vida.


1- Las relaciones son temporales… pueden durar más o menos tiempo, pero tienen un principio y un fin. Estamos de paso en la vida de los demás, y ellos en las nuestras. Terminan las circunstancias o las etapas que nos mantenían cerca.

2- El sufrimiento forma parte de la vida. Hay un dolor legítimo, provocado por una pérdida, que precisa de un tiempo de duelo en el que se ajustan de nuevo las expectativas y la realidad... y hay un sufrimiento gratuito fruto de nuestra interpretación errónea de las circunstancias. Es nuestra responsabilidad personal conocer éste último y tratar de minimizarlo.

3- La enfermedad, la vejez y la muerte forman parte de la vida. Podemos correr, escondernos o mirar para otro lado, pero estaremos escapándonos de la vida misma. Y ella se impone con sus criterios naturales.

Al contrario de lo que pueda parecer, aceptarlas es mucho mas liberador que preocupante.
Cuando las integramos en el ideario personal, dejamos de luchar contra la realidad y jugamos a favor de la vida.

Personalmente he encontrado una manera un tanto mística de lidiar con las ausencias. Las más difíciles de gestionar son lógicamente las súbitas, pero me reconforta la idea de separar los conceptos de ver y de sentir.

Una cosa es que no vea a las personas queridas y otra es que no estén.

Es similar al hecho de convivir en un misma casa y estar cada uno en una habitación, no ver a una persona no significa que no la sienta, con la misma cercanía, con la misma intensidad que si estuviera en la misma estancia.

No hay una ruptura interna dramática porque siguen estando.

Y están porque forman parte de mi, de quien yo soy, porque hemos compartido historias y sueños,  he hecho míos gestos o manías, me han contagiado emociones, me han trasmitido ideas, pensamientos o ilusiones... que me han hecho crecer.

Y por eso mientras yo esté viva, ellas continúan conmigo y vivirán a través de mi.
Y cuando ya no esté.. alguien nos llevará dentro.

Y seguiremos viajando de vida en vida.






martes, 6 de agosto de 2019

DIAS DE VINO Y ROSAS




Cuando una relación es superficial, bien porque se está comenzando o  bien porque no se quiere o no se sabe profundizar, cualquier comportamiento interpretado como inconveniente puede convertirse  en decepción y traducirse en distanciamiento o ruptura. 

Los inicios de algo son arenas movedizas. 
Las relaciones superficiales también lo son. 

Todo va bien mientras sea fácil, cómodo y aparentemente feliz. 

Pero se pierde la posibilidad de conocer realmente a la otra persona. De profundizar en ella, de descubrir sus recovecos, sus tonos  grises... de ver al otro como es.
Con el alma desnuda.
Sin protecciones. 
Donde realmente puedes causarle un bien. 

Porque como yo lo veo, cuando una persona  te enseña sus heridas o sus partes más sombrías... puedes echar sal sobre ellas e irte, o puedes permanecer a su lado, ayudarle a sanarlas, a iluminarlas.. a facilitar su crecimiento y su expansión y construir un puente  que recorrer  en ambas direcciones. 
Porque te gustará que lo hagan contigo cuando te haga falta. 

Dependiendo de como seas, así amarás. 

Cada uno de los obstáculos que aparezcan, te ofrecen  la posibilidad de  salir corriendo... o de avanzar en la relación,  creando una conexión  duradera y firme. 


De ti depende. 
Tu sabrás si quieres solo días de vino y rosas.. 

O eliges AMAR. 



domingo, 21 de julio de 2019

CRONOLOGÍA DE UN APRENDIZAJE




Capítulo Uno

Voy andando por la calle
Hay un agujero profundo en la acera
Me caigo
Estoy perdida... no sé que hacer
No es culpa mía.
Tardo siglos en salir.

Capítulo Dos

Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Hago como que no lo veo
Me vuelvo a caer.
No puedo creer que me haya caído Enel mismo sitio.
Pero no es culpa mía.
Tardo bastante tiempo en salir.

Capítulo Tres

Voy por la misma calle
hay un agujero profundo en la acera.
Veo que está ahí
Me caigo... es un hábito
Pero tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy
Es culpa mía
Salgo rápidamente.

Capítulo Cuarto

Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Lo esquivo.

Capítulo Cinco

Voy por otra calle. 


(Autobiografía en 5 capítulos breves, Portia Nelson).

Me encuentro con lo inesperado. No lo sé gestionar, me aturde, echo culpas a los demás. Invierto mucho tiempo en resolverlo.

Me vuelvo a encontrar con el mismo obstáculo, pero esta vez lo veo venir, y como me hago la loca, me meto de nuevo en él. Sigo sin admitir mi responsabilidad, pero salgo un poco más rápido del lío.

De nuevo el problema, entro voluntariamente, soy consciente, asumo la responsabilidad. Encuentro más rápido la salida.

Me encuentro con la misma dificultad, evito involucrarme emocional y físicamente. Me protejo.

Me aparto. Cambio. Se acabó el problema.