miércoles, 19 de junio de 2013

AÑICOS



Algunas cosas existen a base de constancia, a base de dedicarles mimo y esmero mucho tiempo. Sin embargo,  se pueden destruir en un segundo.

Eso pasa con la confianza. 
Una traición puede dar al traste con el más firme de los proyectos futuros y hacer jirones el alma... y no es fácil buscar remiendos para estas cosas.   Es duro recoger añicos de sueños rotos, cargar con decepciones y con mares de dudas...  y guardarlos entre restos de cariño, atisbos de esperanza y trazas de dignidad.

Forman un extraño puzzle. 
No creo que siempre se pueda completar... dudo que las piezas encajen sin problemas, pero si se intenta, si se decide recomponer, conviene hacer acopio  de cariño, coherencia y lealtad en un caso, con una demostración sincera de propósito de enmienda y ríos de paciencia,  y por el otro lado, altas dosis de amor y mala memoria, una vez superado el lícito derecho al pataleo.
Seguro que no es fácil,  pero si merece la pena... se puede intentar.

Porque lo fácil lo puede hacer cualquiera.

lunes, 17 de junio de 2013

DESANDAR


Desandar.
Porque el camino que iniciamos en su día, no nos lleva a donde ahora queremos ir.
Porque lo empezamos a caminar distraídos mientras estábamos a otras cosas.
Porque nos dijeron que era el que teníamos que coger.
Porque lo elegía alguien a quien seguíamos.
Por lo que sea.
El caso es que muchas veces es mejor desandar lo andado.
Volver sobre nuestros pasos...

Lo mismo ocurre con el aprendizaje, muchas veces es preciso desaprender lo aprendido para iniciar otra forma de ver las cosas... explorar y abrir nuevas conexiones (que no dejan de ser caminos)
La inercia nos llevará por circuitos familiares, pero se puede reconducir, se puede frenar y volver.

Y el tiempo borrará viejas huellas, mientras nosotros avanzamos en la dirección elegida... con la sensación de tener el control de nuestra vida, y la satisfacción que ello conlleva.


jueves, 13 de junio de 2013

CUESTIÓN DE PERSPECTIVA


Seguramente conocéis esta historia, la cuento por si acaso, hace bastante tiempo que la escuché así es que seguramente no recuerde con exactitud las palabras originales, pero más o menos era así...

Hace muchos años, un grupo de hombres se encontraban trabajando en una cantera de Grecia. Cierto día paso un caminante por allí y les hizo la misma pregunta a 3 de ellos...

Qué estás haciendo?
  • El primero de ellos lo miró furioso y le contestó: "¿Qué clase de estúpida pregunta es esa? ¿No lo ves? Me paso la vida picando piedras..."
  • El segundo de ellos dijo: "Saco adelante mi familia, trabajo para ofrecerles futuro y bienestar en la vida..."
  • Por último, el tercero mirándole a los ojos contestó: "Yo estoy formando parte de la Historia. Esto que te parecen simples piedras,  serán uno de los más bellos Templos del mundo y se llamará El Partenón.."

Seguramente, los sentimientos derivados de cada uno de los enfoques de sus vidas, serían muy distintos también.

De nosotros depende la lectura que hagamos de nuestras circunstancias, la trascendencia que le demos y en consecuencia...

Una gran parte de nuestro bienestar.

lunes, 10 de junio de 2013

ESCAPARATES


Todos tenemos un escaparate, ese donde colocamos lo mejor de nosotros mismos.

En momentos distendidos,  o con personas con las que mantenemos relaciones superficiales,  en ausencia de todo conflicto de interés,  es lógico que mostremos nuestra cara más amable (con el matiz, de que lo que en él coloquemos, debería guardar consonancia con los productos que vendemos).

Porque todos tenemos también una tienda, de aquello que nos identifica. Vamos adquiriendo material que nos interesa y lo incorporamos, colocándolo con más o menos acierto en nuestros estantes.
Conviene tenerla atendida (más o menos limpia y bonita)  y renovarla de vez en cuando, si queremos que prevalezca un cierto orden en ella.

Pero todos tenemos una trastienda...
Ahí donde se acumulamos los más variados objetos: los innecesarios, los de las ocasiones especiales, los que están deteriorados, los que no nos gustan...  junto a los olvidados, esos que ya no recordamos que están, ni para qué servían... Se amontonan, con mayor o menor acierto, en función de la cantidad de luz que tengamos. 

A veces hay que tener cuidado  con comparar las trastiendas de nuestros seres queridos con los escaparates ajenos...

Que hay escaparatistas muy hábiles y trastiendas que meten miedo.
Mejor buscar orden y consonancia entre ellas que dejarse seducir por falsos reclamos, por muy bonitos que estén colocados.



jueves, 6 de junio de 2013

ALFARER@


El tema va más o menos así:

Te dan un trozo de barro o de arcilla y un tiempo.

El instrumental lo buscas tú si decides trabajarlo, porque otra opción, mucho más cómoda y con resultados menos vistosos, consiste en no intervenir.

Si te decides a hacerlo, en función de las características propias del material, tendrás  que intentar adivinar la forma que quiere salir de ese barro o de esa arcilla, siguiendo unas pequeñas pistas que te obligan a estar atento...

Conviene,  desde luego, armarse de paciencia para reparar desperfectos propios y ajenos que podrían modificar la estructura de la obra.

Pero lo más importante, quizás, es estar pendiente de que no fragüe, evitar que se solidifique,  intentar dejarla maleable para  que cuando finalice el tiempo de intervención, la propia obra termine de configurarse en la manera que desee... cuando ella lo decida.

Eso es tener hijos.

lunes, 3 de junio de 2013

DE MUDANZA


Intento desvincular el valor sentimental que nos une a las cosas, de las cosas en sí mismas...

Intento que los recuerdos no necesiten soportes materiales, porque no quiero llenar mi espacio de objetos inanimados que me aten a un tiempo que ya pasó. 

La memoria no precisa anclas.
 
Los tiempos felices viven en uno y las casas, los lugares, los amuletos ... no pueden hacer que vuelvan, entre otras cosas sirven para recordarte que ya pasaron.
 
Hay que continuar creando momentos que merezcan la pena ser recordados...

Y no digo que lo consiga, digo que lo intento...


viernes, 31 de mayo de 2013

PRECAUCION!!


Me preocupan algunos mensajes que circulan en estos tiempos convulsos, en los que es tan fácil capitanear un grupo de personas insatisfechas en busca de una luz al final del túnel...

Más que nunca hay que ser precavidos con las ideas que transmitimos especialmente a sectores vulnerables, esos que se creen con facilidad las cosas que les cuentan... o esos de los que depende el bienestar futuro de la sociedad.

Lo digo porque circula un video (un corto, más bien) en el que se alaban las bondades de la infancia, que las tiene, indudablemente, mientras se presenta una persona inmersa en la rutina profesional, absolutamente insatisfecho con su vida, sumido en una vorágine materialista  con la que supuestamente, tenemos que identificarnos los adultos... el mensaje final no podía ser más descorazonador: el niño declara que prefiere no crecer, no madurar y seguir siendo Peter Pan.

Bien, puedo entender que si ese es el único referente adulto que tiene el niño,  no quiera crecer, pero dudo que el mensaje tenga que ser ese... sino que no se convierta en eso!!! que se forme, que aprenda,  que descubra lo que quiere hacer en la vida, que ponga su empeño en conseguirlo y que disfrute de lo que haga con ella, para evitar que el único sentido de su vida se reduzca a una palmera y un daiquiri unos pocos días al año....

No crecer no es una opción.
Hacerlo buscando el sentido de la vida, si.