viernes, 3 de abril de 2020

PLENITUD



Somos animales deseantes que, por mucho que contemos con la razón, nos vemos espoleados a lo largo de la vida por multitud de impulsos y emociones.
Y para hacerlo más complejo todavía, no todos son conscientes.
Ni ellos, los impulsos, ni nosotros, las personas.

Vivir consiste, en gran parte, en ir haciendo consciente lo inconsciente.
La primera parte de la vida hacemos cosas, grabamos datos en nuestra mente, sin filtros, sin demasiado juicio crítico aún y nos vemos movidos por una serie de instintos que no sabemos muy bien qué nos dicen, ni a donde nos llevan.

Después generalmente, algún acontecimiento nos marca una pausa obligada.

A veces viene en forma de crisis existencial, producida por la falta de una persona querida, por una separación traumática, por acercarse la supuesta segunda mitad de la vida.. por lo que sea, algo nos sacude, nos obliga a parar y nos invita a entender lo que ha pasado y a cuestionarnos hacía donde vamos.
Y preguntarnos si queremos continuar en esa dirección.
O si queremos reconducir la vida de manera consciente, hacia otra parte.

A partír de ese momento se vive una vida mas real, y si se resuelve bien la crisis, más plena.

Entendiendo por PLENITUD:

Sensación de que no falta nada.
De que salimos del estado mental de carencia.
Que apagamos el dispositivo generador de deseos...
Y liberamos toda la energía que estaba bloqueando el miedo.

 Esa es una buena manera de entender el resto de  la vida.


viernes, 20 de marzo de 2020

HIGIENE MENTAL




Algunas situaciones ponen a prueba nuestra resistencia mental.
Nuestra capacidad de adaptación y nuestras fortalezas. 
Seguramente este virus ha venido a comprobarlo.

Requiere que nuestro nivel de conciencia se eleve para salir de nuestra realidad particular y entrar en la de otros colectivos y personas que pueden estar padeciendo con más virulencia sus efectos. 
Y en la de aquellos que hacen lo posible y lo imposible para paliar sus consecuencias. 

Requiere que manejemos nuestros miedos, esos que la mente nos envía en un intento desesperado de protegernos ante lo desconocido. Que sepamos mirarlos de frente y decirles: Qué problema hay en que las cosas cambien, si antes no me dejabas valorarlas?.

Requiere que nos adaptemos a un nuevo compás del tiempo,  que estira las horas y los días para después congelarlas en un apartado extraño en nuestra memoria..

Requiere que paremos, nos da la oportunidad de buscarnos a nosotros mismos... de encontrarnos, de gustarnos.

Requiere que cuidemos el cuerpo donde vivimos, que lo alimentemos bien, que lo movamos... que nos dure mucho tiempo para poder seguir amando, corriendo, respirando, tocando, bailando... lo que sea que hayamos venido a hacer al mundo. 

Pero lo más importante que requiere de nosotros es que aceptemos la vida como es, con sus normas, que aceptemos sin lucha las cosas como vienen...  y  que nos mantengamos serenos y firmes. 
Que si tenemos que asustarnos y llorar, que lo hagamos, pero que volvamos a nuestras rutinas con energía renovada para poder contagiarla a quien decaiga, porque el mejor favor que podemos hacer a nuestros amigos y familiares es  preservar su energía para ellos, para cuando la necesiten. 

Viene a mi mente Jeremy Irons en la escena final de La Misión, con su miedo sereno y su templanza ante la adversidad y me devuelve la paz perdida. 

Si puedes, cierra los ojos y escucha.... y deja que la música  haga...




sábado, 29 de febrero de 2020

SAL DE TI



La primera parte de la vida consiste en diferenciarse.

Después de una etapa inicial en la que apenas se distingue donde termina  el propio cuerpo  y donde empieza el de los demás, de esa especie de pangea existencial, pasamos a evolucionar, crecer y a identificarnos con lugares, personas, ideas... y por oposición, inevitablemente, a distanciarnos de los demás.
Esta construcción de la personalidad nos ayuda a posicionarnos y a defendernos. Nos fortalece y nos prepara para afrontar dificultades sin resultar heridos.

Y también nos separa.

De la despreocupación inicial de la infancia, de la inocencia  que facilita la pronta respuesta de reparación del daño y la recuperación de la conexión, pasamos a preocuparnos, a acumular  de rencores o agravios, a repetirlos en nuestra mente en un bucle que siempre nos hace perder, aunque ganemos...

Pero la segunda parte de la vida, si uno evoluciona espiritualmente, consiste en deshacer todo lo que nuestro ego ha logrado.
Es un retorno a la esencia.

Es trascender todas esas corazas, y entender que ya no hacen falta.
Que ya no somos niños vulnerables, que somos responsables de nuestras emociones,  dueños de nuestra vida y que no hay culpables, ni vencedores, ni vencidos...

Que lo que un día necesitamos ya no nos hace falta..

Que precisamos conectar de nuevo con los demás para volver a  nosotros mismos.
Entender que nunca hubo distancias.
Y volver a casa.
 ❤️



martes, 21 de enero de 2020

PARA SIEMPRE




Me costó hacerle sitio a la idea del cambio permanente.
Interiorizar que nada perdura.
Convencerme de que no soy la que era. Ni la que seré.
Reconocer que debemos despedirnos periódicamente de quienes fuimos y celebrar nuevas vidas en ésta, con ilusiones renovadas, con heridas nuevas... despedirnos de personajes que habitaban en nosotros que ya no caben, que ya están, que ya no son.
Que todo a nuestro alrededor se está moviendo, hasta que se va.
Me facilita la vida pensarlo así porque de alguna forma, me prepara para lo que venga.

Pero en ocasiones me toca lidiar con mi instinto de supervivencia. Ese que busca seguridad, permanencia, que las cosas no cambien para generar ilusión de control.

En otras... directamente choco de lleno con mi sentido de trascendencia.

Porque hay una resistencia en mi.
Que desafía las leyes naturales.
Que soporta los envites de la vida una y otra vez, porque no entiende de “nunca mases”, que se rebela, que no cree que todo haya sido, para no volver a ser.

Que le dice a la vida: “Está bien, tú te llevas algo importante, pero yo me quedo una parte”.
Y lo tatúo en mi piel, si es necesario para desafiarte.
“In Aeternum”
Para toda la eternidad.
Porque hay cosas que son para siempre.

Historias, momentos, emociones, personas, lugares... que trascienden tiempo y espacio, como si nunca, como si nada.

Esa resistencia parece decirle a la vida:   “Tu serás Goliat, pero yo tengo una piedra.”



viernes, 27 de diciembre de 2019

AMOR FATI



Amor fati se podría traducir como Amor al destino.
O dicho de otro modo: Amar la realidad tal cual es.

Para hacerlo,  debemos diferenciar claramente entre lo que está dentro y fuera de nuestro control.
Quizás podamos influir en el resultado de la cosas, pero no decidir cómo y cuándo queremos que ocurran.
La vida impone sus propias leyes naturales y conocerlas, aceptarlas y de alguna forma rendirse a ellas, abandonar la lucha contra la realidad...  nos libera.

No pretendo encontrar gozo en la desgracia, pero sí renunciar a un universo creado por mis expectativas acerca de lo que debería de ser, de lo que deberían hacer los demás, de lo que tendría que ser yo misma.

La realidad ES
Las categorías la ponemos nosotros.

 "Quiero aprender cada día a considerar como bello lo que de necesario tienen las cosas; así seré de los que las embellecen.
Amor Fati, sea este en adelante mi amor.
Que uno no quiera que nada sea diferente, ni hacia adelante ni hacia atrás, ni en toda la eternidad.
Que uno no se limite a soportar lo que sea necesario (aún menos disimularlo), sino  a amarlo".
                                 F. Nietzsche

Difícil tarea estoica, pero gran lección de vida.

martes, 3 de diciembre de 2019

PERDÓN




Parece que los estudios son claros respecto a la idea de que las personas que son capaces de perdonar son más felices y están mas sanas que las que no quieren o no logran hacerlo.

La mayoría de los adultos, acumulamos agravios,  una especie de muescas emocionales provocadas por personas significativas de nuestro entorno cercano, que nos van dejando la piel fina y vulnerable a cualquier roce... y es por eso que periódicamente reaparece la herida.

Y nos deja en la tesitura de elegir entre tres opciones:

- Permitir que esa persona siga teniendo poder sobre nosotros, sobre nuestras emociones y sobre nuestros actos, lo que implica seguir atrapado en un problema sin resolver.
- Alejarse completamente, lo cual genera un gran vacío que requiere fortaleza para gestionar.
- Enfrentarse al resentimiento si se decide perdonar. Poner nuevos limites que nos protejan y seguir con nuestra vida.

Esta última generalmente es la mas aconsejable.

Por qué es tan importante perdonar?

Porque cuesta mas trabajo y desgasta mas el cuerpo y la mente agarrar el resentimiento que dejarlo ir. Perdonar y dejar lo que nos ha hecho daño es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos. Cuando alguien perdona renuncia a la ira a la que tiene derecho a sentir y hace un regalo a quien no tiene derecho a exigirlo.
A cambio se libera de algo que le hace mucho daño.

Uno de los obstáculos mas frecuentes  a la hora de perdonar, es tener una idea equivocada de lo que es el perdón.
Elsa Punset en "El libro de las pequeñas revoluciones" recoge las conclusiones a las que el psicólogo Robert Enright y sus colaboradores llegan al respecto y con las que no puedo estar mas de acuerdo:

* Para perdonar no hace falta olvidar ni quitar importancia a la ofensa. ni llegado el caso, renunciar a la justicia legal o reprimir los sentimientos de dolor.

* Para perdonar no hace falta que quien ofendió admita que lo ha hecho, que pida perdón, o que quiera cambiar de actitud.

* Para perdonar no hace falta (y en ocasiones seria inapropiado) que haya reconciliación. Eso implica un nivel de confianza que no siempre es aconsejable.

* Para perdonar no hace falta decírselo a la persona perdonada (tal vez ellos ni siquiera quieren ser perdonados).

* Perdonar no implica que apruebes lo que ha hecho el otro. No justifica de ninguna forma su comportamiento.

* Puedes perdonar sin olvidar.

* Perdonas ante todo, y en primer lugar, porque es mejor para ti.


Perdonar es dejar ir aquello que te sigue haciendo vulnerable a los demás.

Es decir: "Sé lo que has hecho y me ha dolido, pero no voy a permitir que me haga mas daño".







lunes, 11 de noviembre de 2019

EL OTRO LADO



Detrás de la rigidez mental está el miedo.

El miedo a perder el control de la situación, miedo a los espacios en los que no se conocen, se entienden ni se aceptan las normas, ni las causas, ni las consecuencias.
Y ese miedo es a uno mismo.
Es inseguridad.

No tener confianza en saber desenvolverse, manejarse, o defenderse.
Porque todo lo que no se controla nos deja desnudos de alguna forma, nos obliga a de tener que creer en nosotros mismos... y si nos falta esa seguridad estamos perdidos.

Perderse, traducido a un código instintivo, es morir.
Nos aferramos a las cosas, a personas, a tradiciones, a costumbres, porque queremos mantener el orden establecido, queremos saber quien somos y qué hacemos. Queremos tener sentido.

Pero en realidad no somos nosotros mismos porque somos esclavos, porque la libertad siempre ha estado al otro lado del miedo.
No es más fuerte el mas rotundo, sino más débil.

La solución no es blindarse, atacar o defender el territorio, las ideas o las posesiones,  sino ver que hay más allá.  Colonizar ese otro lado del miedo.
Cuando uno afronta la incertidumbre con confianza en uno mismo, en sus habilidades para resolver o adaptarse a lo que venga.. el miedo desaparece. La rigidez se va y deja paso a otras formas más amables de entender el mundo.

Pero todos somos rígidos en alguna idea.
Todos nos volvemos más libres cuando la flexibilizamos y hacerlo, nos acercamos a la paz mental.
Y ese, es quizás es el estado mas grande que  una persona pueda alcanzar.

Atreverse, asomarse, desarrollar habilidades, adaptarse, equivocarse, mejorar, seguir aprendiendo. Indagar de nuevo... seguir creciendo.

No temas, al final... estás TÚ.
Más libre.
Más humano.
Más tranquilo.
Y más sabio.