Me parece fundamantal ponerse metas.... igual que me lo parece dejarse llevar de vez en cuando, para disfrutar del viaje, una vez se hayan fijado...
El hecho de tener un propósito, de poner ilusión en algo que sea de nuestro agrado e interés y que sea alcanzable con más o menos esfuerzo, en numerosas ocasiones provoca que tenga sentido nuestra existencia.
(quizás se pueda disfrutar a la deriva... no lo sé, dicen que no hay viento favorable para el que no sabe donde va...)
Pero también provoca que cualquier comportamiento que no vaya en sintonía con la meta, genere malestar... a nadie le gusta actuar en contra de sus creencias o sus ideas, porque sentimos una sensación incómoda que si se alarga, lleva por senderos bastante tortuosos.
Si por ejemplo queremos dejar de fumar y no lo hacemos, cada cigarrillo que fumemos desde que tomemos la decisión generará malestar, y éste irá en aumento hasta que, una de dos:
- O bien dejamos de fumar ó
- Nos convencemos de que no es tan perjudicial....
Cualquiera de las dos opciones resuelve la incómoda situación que se había creado.
Por cierto, me asombra la capacidad humana de modificar las ideas cuando no se ajustan a los propios deseos...
Y también me asombra la gente que es capaz de mirar cara a cara a sus demonios y lucha por alejarlos... a éstos últimos además, los admiro.






