sábado, 7 de noviembre de 2015

¿CÓMO EVITAR CONFLICTOS INNECESARIOS?


(Artículo publicado por "La Nueva España" el 7/11/15)

Si entendemos por conflicto un choque de intereses legítimos entre dos partes, debemos concluir que gran parte de la vida consiste en gestionar dichos desacuerdos. 
Desarrollar por tanto habilidades para negociar y conseguir acercamientos es una tarea más que recomendable y nos permite mantener, e incluso fortalecer, la relación con las personas que por diversas causas, juegan un papel importante en nuestras vidas. 

Con cierta frecuencia, el conflicto viene precedido de una crítica, que dicho sea de paso, no siempre estará bien enunciada. Si tuviéramos que preparar estrategias concretas de respuesta ante una crítica para evitar un posible desencuentro, sería importante  atender a dos variables: la relación que existe entre las partes, o personas implicadas, y  el grado de verdad que le atribuimos  a su opinión. 

El procedimiento a seguir por tanto, sería distinto si el desacuerdo se produce en el seno de una familia que si lo hace entre miembros de una comunidad, por poner un  ejemplo. En el primer caso, además de evaluar el contenido de la  crítica, se debe atender al objetivo de no deteriorar la relación afectiva con la persona . 
En ocasiones, nuestro sentido común con su buen criterio, nos obligará a seleccionar bien las batallas en las que invertir energía y tiempo. Para esas veces, en las que no merece la pena enturbiar la relación, es conveniente emplear alguna de las siguientes estrategias: 
Si la persona es importante y consideramos que lo que nos dice es verdad, no hay más camino que dar la razón, lisa y llanamente. Sin excusas peregrinas que aviven el malestar, nada más apaciguador para nuestro crítico que sentirse legitimado en su causa. 
Por el contrario si esa persona nos hace una crítica que consideramos falsa, conviene  sacarle de su error con argumentos lo más sólidos posibles, intentando controlar el tono empleado, para no contaminarnos con una emoción “negativa” y dar una respuesta airada. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos la crítica será sólo relativamente cierta, porque derivará  de un análisis incompleto de la realidad, atendiendo por diversas causas que sería imposible enumerar aquí, a una visión parcial de la misma, o una interpretación equivocada por nuestra parte, así que para evitar el farragoso debate de clarificar quién ve qué, podemos emplear algunas técnicas como el “Banco de niebla”, que consiste en atender exclusivamente a la parte que consideremos verdad de todo el contenido expuesto, sería algo así como dar la razón pero sólo en la parte en la que estamos de acuerdo. Imaginemos una madre o un padre llamando a su hijo recién emancipado y recriminándole: “Eres un irresponsable, no  sé que andarás haciendo con tus amigos, anoche a las doce no estabas en casa..” La respuesta a utilizar en esta caso sería: “Si,  es verdad, ayer a las doce no estaba en casa”. Y nada más, sin entrar a analizar el juicio de valor, ni la desconfianza implícita en la duda que expresa. 
También podríamos convenir con la posibilidad: “Si, puede que tengas razón” (que viene a ser lo mismo que decir: “puede que no la tengas”, pero suena mejor y en ocasiones el crítico, con esta respuesta, rebaja parte de su tensión).
Otra respuesta posible en este sentido es: “bueno, ya  lo pensaré”, emplea la misma estrategia que es reservarse la toma de decisión final y no añade más tensión  en caso de que se esté fraguando una tormenta. 
Por último también se puede pedir aclaraciones cuando entendemos que la pregunta es ambigua: “¿qué quieres decir con que soy un irresponsable?”,  pero recordando que tanto en éste, como en todos los casos anteriores hay que tener especial cuidado con el tono de voz empleado,  para que no se interprete como una reacción defensiva, sino como una búsqueda de un planteamiento más preciso.  

En resumidas cuentas, si lo que se ha dicho no es más importante que nuestra relación, dejarlo correr con alguna de estas opciones, quizás sea la mejor salida. 


martes, 27 de octubre de 2015

¿CUÁNTO DURA UN "TE QUIERO"?



¿Qué alcance tiene esta expresión? ¿Se refiere sólo a ese preciso momento? 
Equivale a decir:  "¿Te quiero ahora?"  o tiene un periodo de validez superior... digamos, ¿unos días? ¿un mes? ¿quizás un año? ¿toda la vida?

¿Hasta cuando puede uno reclamar legítimamente el efecto de su radio de acción? 

Lo cierto es que podemos dejar de hacerlo, de querernos, me refiero. 
No existe garantía perpetua, (cosa que evita que más de uno y una, vivan de rentas antiguas) así que existe alguna posibilidad, por remota que sea, de que cuando se pronuncia, sea la última vez que se dice... o se escucha. 

Conviene verbalizarlo en momentos de complicidad, a modo de recordatorio, no como mera coletilla vacía de significado, sino como colofón a una escena especialmente emotiva y cercana. 

Entonces la clave para responder a la cuestión inicial es garantizar la creación de esos momentos en los que decir Te quiero es tan sólo una mera redundancia. Su eco durará (puede que debilitándose lenta y progresivamente), el intervalo que tardemos en generar la siguiente situación propicia y volvamos a repetirlo.

Supongo que no hace falta decirlo. Como tampoco hace falta el Arte... pero es tan bonito! 

¿Que sentido tendría renunciar a ello? 



viernes, 9 de octubre de 2015

MAS ALLÁ DEL PERDÓN



Algunas veces, y solo algunas, se cometen actos intencionados con la finalidad de infringir un daño a alguien. Pero yo creo que son las menos.
La inmensa mayoría se hiere por miedo, por inseguridad, por ignorancia, por ofuscamiento... y no siempre de manera consciente. Y es ahí donde el perdón no termina de convencerme. Intentaré explicarlo.

Es relativamente fácil  perdonar a un ser querido cuando se arrepiente y manifiesta en un acto de humildad el reconocimiento del agravio... (salvando las agresiones físicas y psicológicas). En ese caso,  reconozcamos que el papel lucido es el de la persona ofendida, que se sube al estrado, firma la sentencia y determina finalmente si impondrá una pena asociada al indulto y en caso afirmativo, cuáles serán su naturaleza y duración.
No puedo evitar cierto tufillo a ego...

Pero el ofensor no siempre lo sabe, no siempre ha hecho un ejercicio profundo de introspección y autoconocimiento.... no siempre puede reconocer su error.
Su ofensa nos brinda la oportunidad de conocerle un poco mejor y de poder disculparle desde el silencio, desde el ejercicio de la comprensión del otro.. sin necesitar como condición su reconocimiento o su pesadumbre. 

Perdonar cuando no hay petición expresa de hacerlo... más aún, concluir que no hay nada que perdonar. 
Eso es un acto sincero de amor.  



sábado, 15 de agosto de 2015

EL PRESENTE PERFECTO




Artículo publicado en La Nueva España el 15/08/15.


Hay etapas en la vida que por diversos factores, nos obligan a acelerar nuestro ritmo vital,  a optimizar al máximo nuestro tiempo para poder alcanzar nuestras expectativas y  muchas veces, las de las personas que nos rodean.

Trabajos con jornadas interminables (algún día entenderé la controvertida jornada partida... o en su defecto la necesidad de emplear dos horas y media en una actividad que se resuelve con comodidad en media), hijos  que necesitan de nuestra atención o cuidado, parejas que esperan su turno para lo propio  y/o mayores que demandan con derecho su parcela de dedicación. Amigos, hobbies... 
¿A quien le quitas, qué? 

De poco o nada nos sirven los mensajes bienintencionados que orientan nuestros pasos hacia distintas actividades (que sin duda contribuirían a mejorar nuestro bienestar), porque todas ellas requieren de nuestro tesoro más  preciado:  nuestro tiempo.

Así que pocas opciones nos quedan en esas circunstancias más que centrarnos en las actividades que realizamos a cada momento. Aquietar  la mente focalizando  nuestra atención en la tarea que estamos desempeñando,  para dejar de boicotear el presente  continuamente, con programaciones futuras. 

Se trata de invertir  en calidad, estar física y mentalmente con los niños, cuando estemos con los niños. Con la pareja o los familiares cuando estemos con ellos, con los amigos en el momento que los veamos... centrarse en el trabajo cuando sea pertinente, sin evasiones ni escapes virtuales. Al menos conseguiremos restar el estrés que supone el tener siempre en mente la siguiente tarea, y dejaremos de actuar como si la vida se tratara de una especie de interminable gymkhana. 

Te aconsejo que agudices tus sentidos: ellos son el vinculo que te ata al presente, a través de ellos volverás una y cuantas veces quieras al momento actual, el único que tienes. 

Vista: disfruta de tu paisaje favorito, detente a mirar con atención a las personas que amas, sus gestos, sus risas, sus juegos.

Oído: la naturaleza nos brinda multitud de sonidos con los que alimentar nuestro espíritu, y  también la música dispone de un gran abanico de posibilidades con las que atrapar y elevar nuestro nivel de atención y bienestar. 

Tacto: el agua que cae por nuestro cuerpo durante la ducha, un baño refrescante en un día de calor, una caricia, un abrazo...

Gusto: multitud de sabores con los que deleitarse,  imposible  seleccionar alguno, sólo hacer hincapié en que la finalidad es disfrutar del momento saboreando el alimento o la bebida, sin prisa..

Olfato: hay olores que te transportan al pasado, otros despiertan tu imaginación o tu curiosidad: un Obrador, un perfume, la tierra húmeda, la ropa limpia... busca, experimenta y decide los tuyos. 

Todo está a tu alcance, no se trata de acudir a  destinos que prometen  descanso y sosiego... haz  que la calma,  venga a tu encuentro.


domingo, 12 de julio de 2015

MAGNETISMO



Funcionamos como un iman. Con sus dos polos. 

Las personas podemos sacar lo mejor de la gente que nos rodea, y de esa manera acercarlos a nosotros, o  hacer que salga lo peor que llevan dentro y que de ese modo, se alejen a toda velocidad. Es simple. 

Todo consiste en mantener a raya al ego si queremos relaciones sólidas y/o duraderas porque reclamará reciprocidad milimétrica si considera que la entrega es ambiciosa... y atenciones, derechos y peitesias varias para alimentar su inagotable sed. 

Pero podemos distraerlo centrando nuestra atención en el potencial de las personas que tenemos cerca, y además, perseverando y venciendo resistencias... llegaremos esa parte oculta, pura y genuina, que cada persona posee en su interior. 

Quizás ahí radica nuestra grandeza, en el tratamiento que hagamos de la parta más frágil de las personas que amamos, porque tenemos el poder de destruirlos, rechazando o ridiculizando sus debilidades, o de fortalecerles,  ayudándoles a superar sus límites. 

Y ese es nuestro gran poder. 

Saca brillo de las personas que tienes al lado, y su reflejo... aumentará tu luz.  



domingo, 31 de mayo de 2015

VULNERABLES



Todos somos vulnerables.
Otra cosa es que nos guste reconocerlo.

Nos provoca cierto recelo (cuando no rechazo) la fragilidad, supongo que porque nos aleja de la imagen de persona autosuficiente que nos gusta creernos, y por eso muchas veces invertimos tiempo, esfuerzo y dinero en intentar ocultarla. 
Y por eso mismo, la aumentamos. 

Porque seamos sinceros, no es agradable exponer miserias personales y permanecer a la espera del veredicto de un jurado... tanto más, cuanto más severos sean los miembros del mismo. Conviene recordar en este punto que muchas veces somos nosotros los que elegimos a sus miembros (incluso los que nos sentamos en primera fila), por eso, hacer una buena selección de aquellos que compartirán nuestros días y/o nuestras noches, ofrece cierta garantía de una sentencia "justa". 

Pero el error está en intentar negar una parte de nosotros mismos. Una parte que rechazamos por miedo al abandono o la burla ajena. Paradójicamente, ocurre lo contrario, cuando la mostramos,  cuando destapamos la caja de nuestros supuestos truenos, descubrimos que son precisamente nuestras propias debilidades las que nos permiten conectar con nosotros mismos y con los demás. Mostrar nuestras inseguridades, nuestros temores privados, nos humaniza, y nos hace dignos de respeto... y de amor. 

Porque no puedes querer a alguien hasta que no le conoces... y no le conoces  hasta que no descubres su fragilidad. Así que si alguien te brinda ese honor y te muestra su vulnerabilidad, te está ofreciendo el privilegio de avanzar hacia su parte más íntima, y eso te une a ella en un nivel profundo, ahí donde vuestros límites se difuminan.  
No desperdicies esa oportunidad.


PD: Muy recomendable esta charla TED de Brené Brown acerca de la vulnerabilidad. 




miércoles, 13 de mayo de 2015

NÓMADAS



Hubo un tiempo que fuimos nómadas... que dirigíamos nuestros pasos hacia pastos verdes y frutos maduros.
Ignoro quien y en base a qué, decidía el siguiente destino de la tribu, supongo que habría alguna organización jerárquica en función de la fortalezas, atributos o maestría en determinadas funciones que resultarían básicas para la supervivencia de la especie.

O quizás no...

Quizás alguien guiaba en función de un instinto certero,  ese que de alguna forma imperceptible, advierte que se acaba el tiempo, que es hora de recoger  y levantar el vuelo. Una especie de aviso extrasensorial que informa de un peligro inminente... no lo sé,  el caso es que funcionó. Nuestros antepasados superaron situaciones extremas que extinguieron especies coetáneas y ello posibilitó nuestra perpetuidad. 

Pero fué el descubrimiento de la agricultura, lo que cambió realmente las reglas del juego... una de las mayores transformaciones que ha sufrido nuestra especie (sino la mayor), fue la domesticación de las plantas. Proporcionó mayor cantidad y variedad de alimentos e incrementó notablemente la población, al tiempo que, de alguna manera, ató nuestras manos al trabajo continuado y nuestros pies a una misma tierra... con todo lo que ello implica: sustituir la estrategia de huida ante un enfrentamiento hostil, por la de protección y defensa del territorio: fortalezas, muros y armas, y también la necesidad de crear una nueva organización interna que regulara las normas de pertenencia al grupo y que posteriormente derivaría en un complejo entramado político, económico, jurídico y social: La Cultura.

Es verdad que se estima que de aquella, eran 8 millones de habitantes en todo el planeta, cantidad que dista mucho de los 7000 millones actuales, así que me resulta difícil imaginar como podríamos vivir en la actualidad, de no haber cambiado de estilo de vida,  pero... estoy segura de que entre nosotros están los herederos de aquellos cuyo instinto genético estaba más desarrollado, capaces de percibir el peligro de estancarse (no sólo para la salvaguarda de la vida física, sino de la espiritual y emocional), y de determinar con relativa precisión, el momento en que se precisa un cambio. 

Ellos tienen la responsabilidad de moverse y guiar a los suyos. 

Porque hubo un tiempo en que fuimos nómadas... 
Pero quizás ahora seamos demasiado sedentarios.