jueves, 13 de marzo de 2014

PAUL

                                    


Cuentan las malas lenguas que en una ocasión le preguntaron al actor Paul Newman el secreto de su longevo y supuestamente feliz matrimonio, en un mundo donde no es frecuente que duren más que el montaje de la película que están rodando, y él respondió que el quid de la cuestión era hacer un buen reparto de funciones: que las pequeñas decisiones las tomaba su mujer y las grandes él.
Como la respuesta lejos de satisfacer, despertó aún más la curiosidad del entrevistador, éste continuó indagando que tipo de decisiones eran aquellas y le instó a poner ejemplos...

El actor contestó que las decisiones del tipo: cambiar de casa o de coche, aceptar o rechazar un guión, a qué colegio llevar a su hijo... las tomaba su mujer. Cada vez más intrigado, el periodista le preguntó cuáles eran entonces las grandes decisiones que debía tomar él. 
Paul Newman le confesó: "por ejemplo, si hay que invadir otro país ... eso lo decido yo"

Me parece muy ingeniosa la respuesta...  aunque no demasiado ejemplarizante.

Seguramente, todo parece más fácil cuando las decisiones se toman de manera unilateral, pero de no estar consensuados voluntariamente los papeles de "resolutiv@" y mero "observador/a" (y mi opinión personal es que no deberían estarlo) casi seguro que acarrea problemas, en el seno de la relación que sea.

Prefiero cuando "gana" el mejor negociador, el que acerca con más sutileza al ascua su sardina... 
Hay que hacer acopio de argumentos, conocer al contrario, vender la idea de manera de suponga un beneficio común (real, no humo) y saber aceptar una alternativa similar, o  una modificación de la propia, llegado el caso.

La negociación es un arte.  
Infinitamente mejor que la guerra. 


2 comentarios:

  1. jeje yo quiero un marido como Paul, igual de guapo y de sumiso...
    Besin guapa

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    1. jejeje va a ser difícil, pero busca, busca...
      besos

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